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Sabores regionales

¡Alerta estomacal! ⚠️ Top 10 de las comidas más “asquerosas” del mundo (¡la última es un clásico chino!)

Redacción gastronómica·Cultura alimentaria
10 minutos de lectura
25 de febrero de 2026
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¡Alerta estomacal! ⚠️ Top 10 de las comidas más “asquerosas” del mundo (¡la última es un clásico chino!)

Top 10 de las “comidas más asquerosas” del mundo, una por una

Esta lista se fija en tres cosas: el impacto visual, lo extraños que son los ingredientes y lo mucho que desafían el gusto occidental. Sin embargo, muchos de estos platos son auténticas especialidades donde se originan. Puedes ir puntuando mientras lees: para ti, ¿es “ni loco lo pruebo” o “igual con un poco de valor me animo”?

1. Gusanos de árbol (Filipinas)

Cuesta creerlo, pero en la región de Palawan, en Filipinas, estos gusanos son una auténtica delicadeza. Se trata de larvas blancas y gruesas que viven en troncos de cocoteros o palmeras. Se cortan del interior de la madera, se limpian por encima y se sirven crudas o ligeramente asadas.

La foodie local Shebeen Daklanil cuenta que los gusanos de árbol saben un poco a ostras: textura blanda, grasa y muy “marina”. La forma más apreciada de comerlos es crudos, mojándolos en una salsa de jugo de lima o calamansí, vinagre y sal. Un solo bocado y la sensación de “frescura” explota en la boca. Si visitas las playas de Palawan encontrarás fácilmente puestos que venden este snack extremo.

Un aviso importante: mejor no tragarse la cabeza. Ese extremo oscuro y pequeño es muy duro, casi como una piedrita, y morderlo no es nada agradable. Los lugareños suelen quitarlo antes y solo se comen la parte central, más grasa y tierna.

Gusanos de árbol en Filipinas

2. Pastel fermentado de soja “Tempeh” (Indonesia)

El siguiente de la lista, para muchos, ni siquiera merece el título de “comida asquerosa”; de hecho, se ha convertido en un snack saludable muy popular. El tempeh es un producto fermentado típico de Indonesia: se fermentan granos de soja (a veces mezclados con otras legumbres) en forma de bloque firme, que luego se corta en láminas y se fríe, asa o hornea.

Según la recomendación de Huang Qiu, el tempeh auténtico tiene un suave aroma a soja y un ligero amargor de fermentación, pero su textura es tan adictiva como la de las patatas fritas: láminas finas, crujientes y doradas, perfectas con un poco de sal y salsa picante. Muchos vegetarianos lo usan como sustituto proteico de la carne.

Tempeh en Indonesia

3. Tarántulas fritas (Camboya)

Aquí la preparación mental es clave. Se cuenta que durante la hambruna de los años 70 en Camboya, la gente empezó a echar a la freidora todo lo que encontraba para poder sobrevivir, incluidas las arañas. Con el tiempo, las tarántulas fritas se convirtieron en un snack callejero muy reconocible.

El recomendador Lee Edward Van Laer describe así la experiencia: la capa exterior es crujiente, las patas son algo fibrosas y el interior tiene una textura cremosa que recuerda a la del coral o las huevas de cangrejo. Sin embargo, admite que “no está tan rico como uno imaginaría” y que, si tuviera que elegir entre insectos fritos, se quedaría con los grillos. Aun así, cualquier valiente puede encontrar montañas de tarántulas negras y peludas en muchos mercados nocturnos y puestos callejeros del país.

Tarántulas fritas en Camboya

4. Cigarras fritas (Tailandia)

En Chiang Mai, las cigarras fritas son invitadas habituales tanto en los menús de los restaurantes como en las mesas de muchas familias. Como en muchas zonas rurales los grandes animales salvajes están protegidos, los habitantes aprovechan la temporada de cigarras para capturar cigarras y larvas, y así complementar su ingesta de proteína: un auténtico “superalimento” natural. En los mercados nocturnos, las bandejas de cigarras doradas y crujientes suelen estar al lado de gusanos de bambú y saltamontes fritos, esperando a que llegue alguien con el valor suficiente.

Adam Lambert-Gruen relata que el primer mordisco le supo a cacahuete crujiente; después de masticar un poco más, apareció un aroma que le recordó a un filete a la plancha. Suena mejor de lo esperado, ¿no? Si tú las has probado de verdad, cuéntanos: ¿es “increíblemente rico” o “mi mente no puede con ello”?

Cigarras fritas en Tailandia

5. Escamoles (México)

Puede que el nombre no te suene, pero el ingrediente sí: larvas de hormiga recogidas de las raíces y los tallos de ciertas plantas. Se limpian, se sazonan y se saltean ligeramente, para luego servirse sobre tortillas de maíz crujientes. Por eso muchos los llaman “caviar de insecto”.

Si consigues olvidar por un momento que estás comiendo insectos, verás que visualmente se parecen un poco al requesón o al queso fresco en gránulos. Al morder, algunas larvas estallan ligeramente, con una textura suave y cremosa, y un sabor que mezcla notas de mantequilla y frutos secos. En lugar de ser un plato puramente de impacto visual, los escamoles pertenecen más bien a la categoría de “da miedo verlos, pero saben sorprendentemente bien”.

Escamoles en México

6. Casu Marzu – queso con gusanos (Cerdeña, Italia)

Ahora entramos en la liga de los pesos pesados. El Casu Marzu, un queso tradicional de Cerdeña, también utiliza larvas de insecto, pero de forma aún más extrema: se introducen deliberadamente ciertas moscas en quesos grasos de oveja, de modo que sus larvas crezcan en el interior y descompongan la grasa. Esto genera un sabor ultraconcentrado, picante y muy fermentado.

Solo cuando la superficie del queso está literalmente llena de pequeñas larvas blancas y vivas se considera “listo para comer”. Se dice que la textura es muy cremosa, pero el sabor punzante y agresivo, muy distinto de la suavidad de un queso normal. Para la mayoría, basta con ver la rueda de queso “en movimiento” para que se les ponga la piel de gallina: quienes pueden comerlo con calma juegan claramente en otra categoría de valentía.

Casu Marzu en Cerdeña

7. Balut – huevo de pato fertilizado (Filipinas)

Otra especialidad filipina muy polémica, y para muchos la más extraña de toda la lista. El balut es un huevo de pato fertilizado que se deja incubar hasta que el embrión ya está formado pero no del todo desarrollado. Después se hierve el huevo entero y se come directamente de la cáscara, con un poco de sal o un chorrito de vinagre.

Al morder, primero se bebe un caldo caliente y sabroso similar a una sopa de huesos de pato; luego se siente la cremosidad de la yema y la textura firme del embrión medio desarrollado. Algunos lo describen como “una sopa de pato concentrada con un patito entero dentro de la cáscara”. En muchas zonas de Filipinas es tanto un tentempié callejero como una clásica tapa nocturna para acompañar el alcohol. Si eres de allí, nos encantaría que nos contaras cómo nació este plato y por qué para tantos forma parte de la infancia.

Balut en Filipinas

8. Kale Pache (Irán)

En Irán se domina como pocos el arte de aprovechar todo el animal, de la nariz a la cola. El Kale Pache es una sopa tradicional de cabeza de oveja en la que se utilizan casi todas las partes: cabeza, patas, estómago e incluso, a veces, lengua y ojos. Todo se cuece a fuego lento durante horas, hasta que el colágeno y la grasa se funden por completo en el caldo. El resultado es una sopa espesa, blanquecina y muy aromática, un verdadero manjar para los amantes de las vísceras.

Muchos iraníes y comensales de otros países de Oriente Medio toman un bol de Kale Pache por la mañana como “desayuno energético”: calienta el cuerpo y sacia durante horas. Para quienes están acostumbrados a sabores suaves, sin embargo, la combinación de fuerte olor a cordero y aromas de órganos puede ser muy difícil de aceptar. Existen platos similares en muchos países árabes, prueba de que la cocina hardcore también puede ser comida reconfortante.

Kale Pache en Irán

9. Crialldias (España)

El nombre puede sonar inocente, pero en realidad se refiere a testículos de toro. Para preparar Crialldias se limpian bien los testículos, se cortan en rodajas, se rebozan y se fríen, o bien se saltean con cebolla y pimientos. Presentados en el plato se parecen mucho a filetes empanados o croquetas de carne.

En algunas zonas se consideran un plato que “todo hombre de verdad debe probar al menos una vez”, símbolo de valor y fuerza. Muchos jóvenes lo viven como un rito de paso: si eres capaz de comerte un plato entero sin inmutarte, el resto de la lista de “comidas asquerosas” ya no parece tan extrema. Y tú, ¿te atreverías a probarlos?

Crialldias en España

10. Huevo centenario (China)

Por último, un clásico que todos los chinos conocen muy bien: el huevo centenario o “huevo milenario”. CNN lo describió como uno de los aperitivos favoritos en China: ideal con jengibre encurtido, tofu frío o en un reconfortante arroz congee con cerdo y huevo centenario. Pero para muchos occidentales es el “jefe final” de la supuesta comida asquerosa china.

Tras probarlo, el estadounidense Danny Hovada dijo sin rodeos: “Es aterrador, sabe como un huevo podrido”. En realidad, los huevos de pato se recubren con una mezcla alcalina de cal, ceniza, arcilla y otros ingredientes, y se dejan madurar durante meses. La clara se transforma en una gelatina marrón oscura y translúcida, mientras que la yema adquiere una textura cremosa y granulosa, con un aroma intenso que recuerda al amoníaco y a los minerales. Para quienes han crecido con ellos, es una bomba de umami madura y adictiva; para los recién llegados, el color negro y el olor peculiar pueden provocar un rechazo instintivo.

Huevos centenarios en China

Conclusión: ¿asqueroso o delicioso? Muchas veces es solo cuestión de cultura

Al final, se ve claramente que la mayoría de las llamadas “comidas asquerosas” son, en realidad, el resultado de diferentes culturas gastronómicas y costumbres alimentarias. Lo que en un lugar es un plato casero de diario, en otro puede convertirse en un reto extremo. Y si lo pensamos al revés, nuestros queridos platos de huevo centenario, tofu apestoso o guisos picantes con sangre pueden resultar igual de extremos para muchos visitantes extranjeros.

El gusto nunca es un estándar objetivo: se forma a partir del lugar donde crecemos, de los sabores de la infancia y de la cultura culinaria que nos rodea. La próxima vez que veas una lista de las “comidas más asquerosas del mundo”, intenta mirarla con menos prejuicio y más curiosidad. Puede que el día en que te atrevas a dar ese primer bocado descubras un recuerdo gastronómico que jamás olvidarás. De estos diez platos, ¿cuál te parece el más repelente y cuál estarías dispuesto a probar de verdad?

Redacción gastronómica

Cultura alimentaria

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